Cría cuervos, y te arman una licitación
Doce despedidos, un cuñado de intendente, una diputada con seis denuncias en la mano y una funcionaria que renunció justo cuando el agua estaba más caliente. Doña Retruco no inventó nada: solo lo miró con la lupa que usa para leer la boleta.
Con Pinzas es una columna de humor y sátira. Los hechos están comprobados; las opiniones son de Doña Retruco.
Che, esta me la tenía que guardar para hoy. El Milei, que juró venir a achicar el Estado, echó a doce empleados de la Quinta de Olivos y le entregó las llaves de su propia casa a la Casa Militar, que esos no se achican nunca: ministro va, ministro viene. Dijeron que fue por "filtraciones" y por una "escalada de la inseguridad a nivel global", nada menos, como si a Olivos le entraran ladrones de otro continente. También avisaron que viene el Papa. Yo, cuando viene visita, barro el patio. Acá, para barrer el patio, llamaron al Ejército.
Entre los que rajaron estaba el Osvaldo Sosa, el intendente de la Quinta, que resulta ser cuñado de la tal Agudiez, la mano derecha de la Karina, la del Milei. Y ahí no termina la cosa. La Pagano, que es diputada y anda con la lupa más filosa que la mía, encontró que hubo una licitación de 700 millones de pesos para regar las plantas de Olivos. Setecientos millones, para cortar el pasto y regar las flores. Nosotros los pobres reciclamos hasta la yerba usada, y estos gastan 700 millones en pasto. Yo con mi jubilación mínima les tiro a mis tomates la cáscara de la verdura y el resto de la yerba, que es lo único que me puedo permitir tirarles encima, y ni así me sale tan caro el jardín.
Por si fuera poco, la pareja de Sosa (que resulta ser, además, hermana de la Agudiez: en esto son todos familia, parece una novela de la tarde) manejaba la cocina de la Quinta con un catering propio, algo así como "Pancitos Caseros", usando la cocina y los insumos del Estado para su changuita privada. Yo cuando hago empanadas para vender uso mi propio horno y mi propia harina. Nadie me presta la cocina de la Municipalidad.
Y antes de que salgan corriendo a linchar a alguien: esto todavía es nomás una denuncia, no una condena. Que lo diga la Justicia, con pruebas, no yo con el mate en la mano. Pero mientras tanto, la Agudiez ya presentó la renuncia, apenas unos días después de que echaran a su cuñado. Yo no voy a decir que fue por eso, ni soy adivina ni tengo bola de cristal. Pero las fechas, como dice mi vecina, cantan solas.
Y mientras tanto, a los que enseñan en la facultad les ofrecen un 3% cuando venían pidiendo un 32%, y a los que menos tienen, en discapacidad, les siguen bajando el pulgar. La motosierra, evidentemente, tiene domicilio fijo: corta afuera. Adentro, entre las plantas, el agua no falta nunca.
Se escribe con pinzas: cría cuervos, decía mi abuela, y te sacarán los ojos. Acá parece que crían cuervos, y te arman una licitación.
Doña Retruco
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