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Con Pinzas es una columna de humor y sátira. Los hechos están comprobados; las opiniones son de Doña Retruco.

Che, por fin arreglan las veredas de calle Belgrano. Ya era hora: había baldosas que se movían más que un político en campaña, y si pisabas una floja después de la lluvia te salía un chorro de agua sucia hasta la rodilla, gratis y sin pedirlo. Lo escuché en la radio mientras pelaba papas: la obra la paga la Provincia, y para ver quién la hacía se anotaron diecisiete empresas. ¡Diecisiete! Más de los que vinieron a mi cumpleaños de setenta. Ganó una de Rosario, Pecam, la misma que hizo la plaza San Martín. Hasta ahí, todo bien.

Pero el otro día pasé por Belgrano a comprar hilo y vi unos carteles grandotes que no decían Pecam. Decían Niva Construction Company. En inglés, nena. Construction Company, para poner baldosas en Venado. Yo pensé que iban a hacer un rascacielos, o la vereda de Miami con palmeras y todo. Resulta que la Giacometti, esa chica del Concejo que pregunta todo, tampoco sabía quién era, porque no le encontraba el CUIT, que es como el documento de las empresas. Mi nieto me mostró en el celular las redes de Niva: las abrieron en junio, y dicen que la empresa nace de gente con más de quince años en la construcción. Nacida en junio y con quince años de experiencia. Como el vino en caja que dice "reserva". Yo tengo un gallo de seis meses que canta como si hubiera conocido a Gardel, y no por eso lo mando a arreglarme el techo.

Al final salió la Provincia a explicar, y la del almacén me lo leyó del diario porque yo me había olvidado los anteojos. Dicen que Niva es un "nombre de fantasía". Yo al principio me imaginé un castillo, un dragón, una princesa con casco de obra. Pero no: quiere decir que es un nombre de adorno, inventado, para una empresa unipersonal. Unipersonal quiere decir de una sola persona. Como mi jubilación: una sola, y no alcanza. La dueña es una vecina de acá, Yamina Brisa Orozco, y trabaja con gente de Venado. Pecam la llamó para que hiciera parte del trabajo, que eso se llama subcontratar: como cuando le pedís un favor a tu hija y tu hija se lo pide a la vecina. ¿Y los carteles? Los sacaron, porque en las obras que pagamos entre todos no se puede hacer propaganda. Fijate vos: en toda la obra, lo único que terminaron rapidito fue sacar el cartel. Lo del nombre de fantasía, igual, me cayó simpático. Yo tampoco me llamo Doña Retruco. Pero a mí nadie me colgó en la vereda de Belgrano.

Después lo escuché al Meardi, el concejal de los que mandan. Dijo que ni la Municipalidad ni la Provincia contrataron a Niva, que no hay ni una factura, y que lo de la oposición es oportunismo político, que es como le dicen los políticos a cuando alguien les pregunta algo en el momento justo. A ver si entendí: la empresa que se veía trabajando no la contrató nadie, y la que contrataron no se veía. En mi casa eso tiene nombre. Le pedí al Cacho que me arreglara el techo, el Cacho se lo pasó al cuñado, el cuñado lo hizo con el sobrino, y cuando empezó a gotear arriba de la mesa del comedor, el Cacho me juró por su madre que él nunca había subido. Y el cuñado no atendía. Y el sobrino se había ido a Córdoba.

El Meardi también dijo que hubo "controles cruzados". Yo lo único cruzado que conozco son las piernas del Cacho cuando mira el fútbol. Según contó la Giacometti, algunos comerciantes dicen que en la obra se rompieron caños de agua y de gas. Y ahí no hay fantasía que valga: el agua moja de verdad y el gas huele de verdad.

Y yo me quedo pensando mientras riego los tomates. La obra es de la Provincia, la calle es de Venado y la que trabaja es privada. Entonces, ¿quién le pregunta a quién? Porque parece que si sos privado nadie te controla: la Provincia mira a Pecam, Pecam llama a Niva, Niva pone el cartel, el cartel se saca, y la Municipalidad mira la vereda desde la ventana como quien mira el partido de un club que no es el suyo. La señora Orozco firmó para hacer una obra que pagamos todos, y con esa firma también firmó las preguntas. No digo que haya robado, eh, que después me mandan al abogado y el abogado cobra más que Niva. Digo que las explicaciones no pueden ser de fantasía. Y la Municipalidad no se puede hacer la distraída con la calle más linda de Venado, que no es el patio de atrás de nadie.

Mi sobrino, que hizo dos años de abogacía, me explicó que pasarle el trabajo a otro no está prohibido. Bueno. Pero yo tengo una duda de jubilada, que son las peores porque tenemos todo el tiempo del mundo. Si mañana se me rompe el caño de la vereda, ¿a quién llamo? ¿A la Provincia, que no contrató a Niva? ¿A Pecam, que no estaba? ¿A Niva, que era un cartel que ya no existe? ¿O al Meardi, que me va a decir que es oportunismo político que se me inunde el living? Mis tomates, por lo menos, cuando algo les sale mal, no le echan la culpa al cantero de al lado.

Se escribe con pinzas: a mí también me dicen Doña Retruco, y ese no es mi nombre. Pero cuando rompo una vereda, todo el barrio sabe a quién ir a reclamarle.

Autor: admin