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Antes de que un club de pueblo se llene de bailarines pasan muchas cosas: hay que conseguir dónde ensayar, aprenderse los pasos, equivocarse, volver a empezar y lograr que todos puedan estar el mismo día a la misma hora. Después vienen la ropa, la música, el viaje y esa mezcla de nervios y alegría que aparece cuando llega el momento de mostrar lo que se preparó.

Todo eso se juntó en el Club Juventud Unida de Santa Isabel durante Santa Isabel en Movimiento: dos jornadas con talleres, capacitaciones con referentes de la danza y un festival de cierre que terminó ayer. El club estuvo colmado, según informó el Gobierno comunal. Lo que más dice es de cuántos lugares llegó la gente.

Vinieron desde Villa Cañás, Firmat, Venado Tuerto, Wheelwright, Chapuy y María Teresa. Una actividad que casi todo el año sucede puertas adentro, en salones, clubes y escuelas repartidos por el sur santafesino, se juntó por una vez bajo el mismo techo.

Subieron al escenario el Ballet Isabelense, el Taller Comunal de Tango, Baila con Vane, La Marrupeña Folklore y La Marrupeña Ritmos. Se sumaron Espacio Freya de Villa Cañás, la Escuela de Danzas Sonia Luraschi de Firmat, el Ballet Raks Ana de Venado Tuerto, Aromo Criollo de Wheelwright, la Escuela de Danzas Folklóricas de Chapuy, el Taller Comunal de Folklore de María Teresa y la Formación Artística de Eugenia García.

Son doce propuestas que no bailan lo mismo: hubo folklore, tango, ritmos y danza árabe. Esa mezcla también cuenta cómo son nuestros pueblos, que guardan sus tradiciones y las comparten con otras músicas y otros movimientos.

Según el comunicado oficial, la jornada se hizo en el marco del Día Nacional de la Danza y tuvo un festejo propio: el Ballet Isabelense cumplió cuatro años. Cuatro años es mucho para un grupo artístico: son ensayos que se sostienen, gente que se suma, presentaciones que se preparan y motivos para seguir juntándose. Cuántas personas pasaron por el ballet en ese tiempo no lo informaron.

Se suele pensar que los espectáculos importantes llegan de afuera y que a los pueblos les toca recibirlos. En Santa Isabel pasó al revés: un pueblo invitó y otros viajaron con lo suyo.

Tampoco todo sucede arriba del escenario. Detrás hay quienes enseñan, quienes acompañan a los más chicos y quienes organizan los viajes. El comunicado agradece a bailarines, profes, familias y vecinos, y esas palabras de siempre nombran un trabajo que casi nunca sale en las fotos del festival.

Cuando terminó la fiesta, el Club Juventud Unida había reunido a doce grupos de al menos siete localidades.

Fuentes: Gobierno de Santa Isabel, comunicado oficial sobre “Santa Isabel en Movimiento”.

Se escribe caminando: el próximo ensayo de cualquiera de esos doce grupos es una nota esperando que alguien vaya a escucharla.

Autor: Redacción ContraCrisis