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En cualquier casa del sur, el teléfono vibra todo el día. Está el grupo de la escuela de los chicos, el de la vecinal, el del club, el de la familia y el de las compañeras del trabajo. Por ahí se avisa que mañana no hay clases y se pide una mano para la rifa, y por ahí llega también, cada vez más seguido, la política: el video recortado que alguien recibió de otro y reenvió sin preguntar de dónde venía. En Brasil acaban de mostrar hasta dónde puede llegar eso.

La historia la contó el periodista Mariano Quiroga en Tiempo Argentino. Después de que Lula perdiera la primera vuelta contra Flávio Bolsonaro, el diputado André Janones agarró un canal de WhatsApp que había abierto en abril y que apenas tenía 50.000 seguidores. Lo rebautizó “Ejército de Lula”, llamó “soldados” a los que se sumaban y empezó a mandarles una tarea por día: invitar a cuatro personas, compartir un posteo, armar un meme, ir a un acto. Su muletilla, “Pessoal, urgente”, se volvió chiste en Instagram y terminó siendo publicidad gratis. Dos días después de la derrota ya tenía un millón de seguidores; diecinueve días más tarde, 10,8 millones. Lula ganó la segunda vuelta con el 51,79% de los votos.

La Justicia electoral brasileña no supo bien qué hacer con eso. A pedido de la campaña rival, el presidente del Tribunal Superior Electoral suspendió el canal; otro juez lo restableció, y en pocos días se volvió a apagar y a prender. Hubo incluso una propuesta para bloquear, durante las 48 horas previas a la votación, a cualquier canal político con más de 200.000 seguidores, y al final se descartó. Cada vez que intentaron frenarlo, el canal sumó gente, y quedó a la vista algo incómodo: nadie sabía muy bien qué era esa herramienta ni quién tenía autoridad sobre ella.

WhatsApp no explica solo la remontada de Lula, pero dejó una lección que la política argentina conoce bien: la gente reenvía mucho más lo que le piden que haga que lo que le informan. Acá ya se probó. En 2019, según contó La Política Online, el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña, instruía a los candidatos de Cambiemos para hacer campaña por WhatsApp, con reenvíos a los grupos de madres de las escuelas. Desde entonces, cada elección trajo su ración de audios anónimos y de cadenas que nadie sabe quién empezó.

Hay una ley que intenta poner algo de orden. La de financiamiento de los partidos obliga a registrar ante la Cámara Nacional Electoral las cuentas oficiales de redes de candidatos y agrupaciones, y a rendir el material de campaña difundido por internet, redes y mensajería. Pero el canal de Janones no era de Lula, sino de un aliado, y por ahí se escapa la regla: una cuenta que no figura como oficial, manejada por alguien que no es candidato, puede mover millones de mensajes sin aparecer en ningún registro. Para las elecciones de la provincia y de los municipios santafesinos, que se rigen por leyes propias, no encontramos ninguna norma pensada para los canales de WhatsApp.

Lo contamos con conocimiento de causa, porque ContraCrisis también tiene uno. Hace unos días nos topamos con el límite que WhatsApp les pone a las listas de difusión, 35 mensajes por mes, y nos pasamos al canal, que no tiene tope. Para un medio chico del sur es una herramienta enorme, porque llega a teléfonos a los que no llega ningún diario. Por eso mismo entendemos lo que puede hacer en manos de una campaña, y nos parece una discusión que conviene dar antes y no después.

En 2027 se vota presidente, y en Santa Fe también gobernador e intendentes. Si la historia de Brasil deja algo, es la certeza de que una parte grande de esa campaña va a circular por los mismos grupos donde hoy se avisa que no hay clases y se organiza la rifa del club. Alguien va a mandar el primer “urgente”. Todavía no sabemos desde qué teléfono va a salir, ni si alguien va a poder controlarlo.

Fuentes: Tiempo Argentino (Mariano Quiroga); Tribunal Superior Electoral de Brasil; La Política Online; Ley 26.215 de Financiamiento de los Partidos Políticos; Cámara Nacional Electoral (Acordada 66/2018). 

Se escribe caminando: en el sur, buena parte de la próxima campaña va a llegar en un audio de treinta segundos, reenviado por alguien de la familia.

Autor: Redacción ContraCrisis.